Control de la hipertensión arterial y micoterapia

Actualmente las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en los países desarrollados. Entre los factores de riesgo están los cambios en los hábitos de vida y, en los países de ingresos bajos y medios, también se suman a la lista el bajo peso al nacer o la carencia de folatos.

La hipertensión arterial (HTA) es una afección crónica que constituye uno de estos riesgos, de tipo modificable, en los países industrializados, y que ya es considerado uno de los mayores problemas de salud pública. En España, Banegas y sus colaboradores muestran en un estudio que la prevalencia de hipertensión arterial es del 45.1 % para el conjunto de la población de entre 35 y 64 años, según los criterios establecidos en el informe del Joint National Committee para la prevención, detección, evaluación y tratamiento de la HTA. En cifras totales, esto supone la existencia de 6 millones de hipertensos en nuestro país. La relación entre las cifras de presión arterial (PA) y el riesgo cardiovascular es directa: a mayor nivel, mayor morbimortalidad.

La HTA es un síndrome caracterizado por la elevación de la PA, variable que oscila entre determinados valores y que se ve modificada por factores endógenos y exógenos al propio individuo y sus consecuencias. Es por ello que, antes de catalogar a un sujeto como hipertenso, debemos tener la certeza de que la medida de la tensión arterial es adecuada.

Solo en un 5 % de los casos se encuentra una causa (HTA secundaria), existiendo numerosos estados fisiopatológicos como estenosis de la arteria renal, feocromocitoma y coartación aórtica, que pueden producirla. En alguno de estos casos, la elevación de la PA es reversible cuando la enfermedad subyacente se trata con éxito. Sin embargo, en la mayoría de los casos no se puede demostrar una etiología (HTA primaria), pero se cree que son varios procesos aún no identificados, y con base genética, los que dan lugar a elevación de la PA.
El diagnóstico de HTA es muy confuso, por eso, con el objetivo de que las recomendaciones sean más uniformes, se ha acordado adoptar la definición y la clasificación establecidas en el sexto informe del Joint National Committee de Estados Unidos. Así pues, la hipertensión se define como una presión arterial sistólica de 140 mmHg o superior y/o una presión arterial diastólica de 90 mmHg o superior, en personas que no están tomando medicación antihipertensiva.
En cuanto al tratamiento de la HTA, es importante seguir medidas no farmacológicas aplicables tanto a la población general, como a la hipertensa. En el primer caso servirán como preventivo y en el segundo, como complemento a los tratamientos farmacológicos, una vez ya diagnosticada la enfermedad. Dichas medidas incluyen, sobre todo, hábitos de tipo nutricional (seguir una dieta hiposódica y baja en grasas) y otros como la realización de ejercicio físico que ayudarán al control del estrés y del peso corporal. Esto ayudará a regular la HTA y a optimizar la acción de algunos fármacos.
El tratamiento a base de dichos fármacos varía entre la combinación de betabloqueantes, diuréticos e inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina. Pero, antes de llegar a un diagnóstico, es fundamental la elección de tratamientos naturales complementarios, los cuales contribuyen como una medida más de prevención. En Micoterapia podemos destacar una tríada de hongos con función antihipertensiva: ya en 1987 Lentinus edodes —Shiitake—Grifola frondosa —Maitake— demostraron una función sinérgica sobre la presión arterial (Kabir et al.), además de actuar a nivel metabólico mejorando el perfil lipídico (Sato et al., 2013), disminuyendo también el riesgo cardiovascular.
En 1988, Kabir y su equipo en también descubrieron una acción similar en Ganoderma lucidum. Desde ese momento son varios los estudios que reflejan el efecto hipotensivo de este hongo, siendo Tran, en 2014, uno de los últimos investigadores que ha puesto de manifiesto tal actividad demostrando que Reishi actúa como inhibidor de la enzima convertidora de la angiotensina; teniendo por ello un gran potencial cuando hablamos de su introducción en alimentos funcionales.
Hemos de tener en cuenta que el tratamiento con hongos, en combinación con otras medidas como el control de la dieta, la realización de ejercicio físico y la toma de fármacos, no solo previene sino que mejora el control de la HTA, una vez diagnosticada.

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Protocolos de aplicación:        * Hiperlipidemia             * Obesidad

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Bibliografía:

  • The Seventh Report of the Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Pressure:             http://www.nhlbi.nih.gov/files/docs/guidelines/jnc7full.pdf
  • Prevención y control de las enfermedades cardiovasculares, OMS: http://www.who.int/cardiovascular_diseases/es/
  • Hipertensión arterial: actualización de su tratamiento, Sistema Nacional de Salud: http://www.msssi.gob.es/biblioPublic/publicaciones/docs/hta.pdf

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